| Número 108 VII-VIII 2004 22
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LA CASA GLOBAL |
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Luis Fernández-Galiano Paul Goldberger |
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Luis Fernández-Galiano La casa amniótica |
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La casa global es la casa amniótica.
Flotamos con los ojos cerrados en el líquido salino de la intimidad
para protegernos del fragor del mundo, y el proyecto doméstico se
perfila como obra del aislamiento ensimismado. Hemos buscado casas en los
cinco continentes, y el resultado final de esa exploración planetaria
no es tanto un catálogo de materiales y de hábitos —en
línea con la antropología resistente del regionalismo climático—
como la constatación esperable de que la casa es un laboratorio universal
de experimentos técnicos y estéticos. Sin embargo, la variedad
amable de figuraciones y ensayos no acierta a ocultar la unidad esencial
de este tipo residencial, enhebrado por el blindaje familiar y la expresión
individual. Introvertida y singular, la casa del globo es un vientre narcisista
donde paradójicamente se clona la diferencia. Del refugio espiritual de Ambasz al prototipo material de Yamamoto hay un trayecto temporal y emotivo que la palabra ‘casa’ salva y concilia: entre una morada conceptual imaginada hace más de tres décadas como un éxtasis paisajístico del Barragán nazarí y un albergue de aluminio pensado desde las reglas mecánicas de la producción y el ensamblaje parece abrirse un abismo de formas e intenciones, pero su condición común de objetos exentos y sueños construidos tiende un puente retórico que acorta las distancias y enlaza los caminos del proyecto para delimitar un territorio compartido que es a la vez global y suburbano. La piscina pacífica de la imagen, al borde de un océano unánime, sirve así de emblema irónico del enclaustramiento que se exhibe, escaparate acuoso y pecera habitada de una desurbanidad de diseño. Fatigados de visitar casas canónicas que resultaron al cabo inhabitables,
abrumados tras comprobar que tantas residencias reseñables no son
sino superfluos escenarios del ocio, y avergonzados de fingir que todos
estos refinados vehículos de ostentación del gusto son alojamientos
emulables, publicamos casas exquisitas sin mencionar su coste, con la
actitud exclusiva de aquellas joyerías que omiten la etiqueta del
precio como un vulgar asunto de dinero. Si la arquitectura ha suscrito
un pacto fáustico con la moda y el lujo, en pocos teatros se representa
ese acuerdo como en algunos recintos domésticos e indóciles,
donde el humilde oficio de vivir ha sido suplantado por el arrogante empeño
de asombrar. Nuestro último tango será en un piso vacío,
y esperaremos la muerte en posición fetal, regresando al origen
de la casa en el vientre.
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