Número 111-112
I-IV 2005

44 €

ESPAÑA 2005

Balance del año
Summary of the Year

Luis Fernández-Galiano
Líneas de fractura
Fracture Lines

Luis Fernández-Galiano
Líneas de fractura Fracture Lines
Mundo burbuja Bubble World
Deconstrucción ‘in memóriam’ Deconstruction ‘in memoriam’

2004, una antología 2004, an Anthology

Conexión continental
Continental Connection

Ampliación del aeropuerto, Barajas (Madrid)   Airport Extension
Richard Rogers & Estudio Lamela
Edificio Fórum, Barcelona   Forum Building
Herzog & de Meuron
Torre Agbar, Barcelona Agbar Tower
Jean Nouvel & b720
Edificio Mirador, Madrid Mirador Building
MVRDV & Blanca Lleó

Encuentro ciudadano
Town Meeting

Mercado de Santa Caterina, Barcelona Santa Caterina Market 
EMBT
Centro de arte contemporáneo, León Contemporary Art Center
M. Mansilla & Tuñón
Teatro Olimpia, Madrid Olimpia Theater
Paredes & Pedrosa
Auditorio y palacio de congresos, Castellón Auditorium and Congress Hall
Ferrater, Martín, Sanahuja & Escura

Estancia pública
Public Space

Explanada y pérgola fotovoltaica, Barcelona Esplanade and Photovoltaic Pergola
M. Lapeña & Torres
Parque y museo, Córdoba Park and Museum
Juan Navarro Baldeweg
Parque de Cabecera, Valencia Cabecera Park
De Miguel, Muñoz & Corell
Plaza de Salvador Dalí, Madrid Salvador Dalí Square
Mangado & Torres

Educación y gestión
School and Council

Instituto, La Orotava (Tenerife) High School
Artengo, Menis & Pastrana
Escuela de negocios, Huarte (Navarra) Business School
Vaillo & Irigaray
Ayuntamiento, San Pere de Ribes (Barcelona) Town Hall
Clotet & Paricio
Oficinas municipales, Jerez de la Frontera (Cádiz) Municipal Premises
Martínez & Trillo de Leyva

Dimensión local
Local Realm

Guardería, Manlleu (Barcelona) Kindergarten
RCR, Aranda, Pigem & Vilalta
Centro de salud, Miño (La Coruña) Health Center
Irisarri & Piñera
Piscina cubierta, Lepe (Huelva) Indoor Swimming Pool
Laguillo & Schöenneger
Torre de ascensores y oficinas, Cartagena (Murcia) Elevators Tower and Offices
Amann, Cánovas, Maruri & Lejárraga

Escala residencial
Residential Size

Torre y plaza Woermann, Las Palmas (Gran Canaria) Woermann Tower and Square
Ábalos & Herreros
Viviendas de protección, Rota (Cádiz) Subsidized Housing
Guillermo Vázquez Consuegra
Viviendas sociales, Viladecans (Barcelona) Social Housing
Nogué, Onzain & Roig
Viviendas sociales, Madrid Social Housing
Chipperfield & Fernández-Isla

Un año en el mundo
A Year in the World

Luis Fernández-Galiano
Tristes trenes Tragic Trains
Doce meses y cuatro estaciones Twelve Months and Four Seasons
El año en doce edificios The Year in Twelve Buildings

Premios y pérdidas Distinctions and Disappearances



 


 
Luis Fernández-Galiano
Líneas de fractura

El conflicto de civilizaciones pronosticado por Huntington se está convirtiendo en un patrón para interpretar las grietas del globo: la agitación del mundo eslavo en su perímetro impreciso, la competencia entre China y Estados Unidos o, sobre todo, la pugna violenta entre el universo musulmán y el Occidente judeo-cristiano. Pero esta profecía autoinducida reproduce sus grietas en el interior de las placas tectónicas de los bloques culturales y, mientras el analista norteamericano se preocupa por la heterogeneidad segregada que en su país introduce la creciente población de origen hispano, otras hendiduras de naturaleza política se abren por doquier en el propio Occidente: entre Estados Unidos y Europa, dentro de Estados Unidos entre el mundo rural del interior y el urbano de ambas costas, y dentro de la Europa ampliada a 25 miembros, entre devotos y reticentes del vínculo atlántico. Este panorama de desplazamientos y fracturas encuentra una adecuada representación simbólica en una arquitectura quebrada y tormentosa, cuyos precarios equilibrios remiten a la inestabilidad de un mundo sacudido por el terror sin fronteras y la guerra sin límites.


Invierno en los raíles
El largo invierno español iba a terminar con unas elecciones legislativas que serían la despedida de Aznar, escenificada arquitectónicamente por el presidente en el marco de la nueva terminal del aeropuerto de Barajas, una colosal estructura de gaviotas metálicas pintadas con los colores del arco iris por Rogers y Lamela, que se inauguró precipitadamente para la ocasión; sin embargo, los amenes del político tendrían lugar más bien en las vías de la estación de Atocha, destino de los cuatro trenes atacados por el terrorismo islamista con el balance trágico bien conocido de 192 muertos y 1.500 heridos: el atentado del 11 de marzo proyectaría su sombra sobre las urnas del día 14 y la vida posterior de la nación, haciendo de la linterna cerámica de Rafael Moneo un memorial sobrevenido de las víctimas.

En el pequeño planeta de la arquitectura, el protagonista del invierno fue Rem Koolhaas, que recibió la Medalla de Oro del Royal Institute of British Architects mientras aún permanecía abierta su macro exposición berlinesa, y se sucedían las inauguraciones de sus obras: tras la embajada de los Países Bajos en la capital germana y el centro de estudiantes en el Illinois Institute of Technology de Chicago, la espectacular biblioteca de Seattle sería recibida con un aplauso comparable al que previsiblemente recibirá la ya muy avanzada Casa da Música de Oporto, dos piezas facetadas de estética Stealth que cristalizan pedagógicamente el espíritu dislocado de los tiempos.


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Primavera en las alturas
La irakí londinense Zaha Hadid fue galardonada con un polémico Premio Pritzker mientras en su país de origen la ocupación norteamericana se enredaba en una interminable guerra de desgaste esmaltada por el horror de las decapitaciones de rehenes y las torturas de presos, filmadas y fotografiadas para escándalo del mundo; otras distinciones internacionales recayeron sobre Óscar Niemeyer (Praemium Imperiale) y Gilles Perraudin (Medalla Tessenow), a la vez que la Medalla de Oro del Consejo de Colegios de Arquitectos de España se atribuía a Luis Peña Ganchegui, el Grand Prix francés a Patrick Berger y el Premio Stirling británico a Norman Foster por la torre-obús de Swiss Re, distrayendo la atención de los temblores políticos y bélicos.

España también cauterizó las heridas del 11-M con una boda en Madrid y una fiesta en Barcelona: en las alturas de la Catedral de la Almudena —una obra de varios estilos iniciada hace un siglo, pero terminada recientemente por Fernando Chueca, arquitecto y gran historiador que fallecería antes de terminar el año, y decorada en murales y vidrieras por Kiko Argüello, un extravagante líder católico—, que junto con el Palacio Real forma la cornisa monumental de la capital, se casó el heredero de la corona con una periodista de televisión; y en el nuevo Fórum de las Culturas —levantado al borde del mar para impulsar el desarrollo urbano, sobre una depuradora en servicio y con un edificio triangular de Herzog y de Meuron como pieza central— se inauguró un acontecimiento ferial y cultural de resultados agridulces, cuyo programa de actividades se prolongaría durante todo el estío.


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Verano en los estadios
Esta estación tendría su centro inevitable en los eventos deportivos, y tanto el campeonato europeo de fútbol en Portugal como los Juegos Olímpicos de Atenas dejarían tras de sí arquitecturas emblemáticas: Eduardo Souto de Moura construyó en una cantera el estadio de Braga, el más singular de los promovidos para disputar la competición; y Santiago Calatrava levantó la gran cubierta sostenida por arcos del estadio olímpico, que habría de ser el mejor símbolo de unos juegos retornados a sus orígenes helénicos y organizados en una carrera contra los plazos de ejecución de las obras.

La saga de la Zona Cero se continuó con encargos de memoriales y edificios conmemorativos a Michael Arad con Peter Walker, Frank Gehry y los noruegos de Snøhetta, amenazando con convertir el solar de la tragedia en un parque temático-inmobiliario; y en España, la inauguración prematura de Barajas fue seguida por las de la ampliación del Reina Sofía de Nouvel y el MUSAC de Moreno Mansilla y Tuñón, dos museos de arte contemporáneo en Madrid y León que extienden la promoción pública de la cultura de vanguardia.




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Otoño en los canales
Venecia fue la cita más concurrida del otoño, con una Bienal tempestuosa que premió la carrera de Peter Eisenman —en el año del centenario de su admirado Terragni—, las obras de Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa, y el espíritu crítico del pabellón belga. Por su parte, los estrenos más debatidos fueron los del Parlamento de Escocia en Edimburgo, realización póstuma de Enric Miralles cuyo descontrol presupuestario fue objeto de una investigación política; y la del remodelado Museo de Arte Moderno de Nueva York, ampliado por Yoshio Taniguchi con sobrio laconismo, e inaugurado —como la biblioteca construida por Polshek para Clinton— tras unas apasionadas elecciones que dieron a George Bush cuatro años más en la Casa Blanca.

En este último trimestre, la desaparición de Jacques Derrida —cuya filosofía de la deconstrucción inspiró una arquitectura de formas fracturadas— fue el colofón de una lista necrológica que incluyó a los europeos Kleihues, Belgiojoso, Reiner y Steidle, y a los nortamericanos Koenig, Abramovitz, Larrabee Barnes y Fay Jones, además del gran fotógrafo Ezra Stoller: los edificios congelados en el espejo de su lente dibujan el perfil de una época más optimista, y de una modernidad que todavía encerraba una promesa de emancipación. Desde el punto de fuga de este prólogo del siglo, un sueño racional que ha sido desplazado por el sueño de la razón.