Número 126
VII-VII 2007

25€

VIVIENDA EN COMÚN
Housing in Common

Luis Fernández-Galiano
¡Esto no es América! This is not America!

Compromiso europeo European Commitment

Viviendas patio, Aalborg (Dinamarca) Courtyard Dwellings, Aalborg (Denmark)
Arkitema
Complejo residencial, Winterthur (Suiza) Housing Development, Winterthur (Switzerland)
Baumschlager & Eberle
Viviendas sociales, Ljubljana (Eslovenia) Social Housing, Ljubljana (Slovenia)
Bevk Perovic Arhitekti
Viviendas en Svartlamoen, Trondheim (Noruega) Svartlamoen Housing, Trondheim (Norway)
Brendeland & Kristoffersen
Torre de apartamentos, Amsterdam (Holanda) Apartment Building, Amsterdam (Netherlands)
DKV Architecten
Edificio residencial, Barcelona (España) Residential Building, Barcelona (Spain)
Ferrater & Martí
Viviendas en Olympiapark, Múnich (Alemania) Olympiapark Housing Building, Munich (Germany)
Fink & Jocher
Viviendas sociales, Louviers (Francia) Social Housing, Louviers (France)
Edouard François
Complejo residencial, Rennes (Francia) Residential Complex, Rennes (France)
Manuelle Gautrand
Edificio Panorama, Madrid (España) Panorama Building, Madrid (Spain)
Junquera Arquitectos & GOP Oficina de Proyectos
Viviendas en hilera, Cambridge (Reino Unido) Terraced Housing, Cambridge (United Kingdom)
Maccreanor Lavington Architects
Viviendas de bajo coste, Londres (Reino Unido) Low-Cost Housing, London (United Kingdom)
Niall McLaughlin
Edificio de viviendas, La Haya (Holanda) Housing Building, The Hague (Netherlands)
Moneo & Nicolau
Viviendas en Carabanchel, Madrid (España) Housing in Carabanchel, Madrid (Spain)
Morphosis & Díaz-Urgorri
Edificio Parkrand, Amsterdam (Holanda) Parkrand Building, Amsterdam (Netherlands)
MVRDV
Viviendas en hilera, Groningen (Holanda) Terraced Housing, Groningen (Netherlands)
Nieto & Sobejano
Viviendas sociales, Izola (Eslovenia) Social Housing, Izola (Slovenia)
Ofis Arhitekti
Apartamentos Zvezda, Nova Gorica (Eslovenia) Apartment House Zvezda, Nova Gorica (Slovenia)
Sadar Vuga Arhitekti
Viviendas sociales en Bouça, Oporto (Portugal) Bouça Social Housing, Porto (Portugal)
Álvaro Siza
Complejo Nuovo Portello, Milán (Italia) Nuovo Portello Complex, Milan (Italy)
Cino Zucchi

Contrapunto americano American Coda


Sondra Fein
Última moda: pisos de firma en Nueva York
Condo Cool: Starchitect Branding in NYC

 

 

 


 
Luis Fernández-Galiano
¡Esto no es América!

A los niños de los años cincuenta nos negaban los caprichos con una frase rotunda, ¡esto no es América!, frecuentemente seguida de otra que venía a significar más o menos lo mismo, ¡no somos millonarios! Medio siglo después, son esas las exclamaciones que se vienen a la cabeza cuando contemplamos a la vez la arquitectura de la vivienda en Europa y los edificios residenciales de firma en Estados Unidos. En nuestro continente, sin duda como herencia de la centralidad del alojamiento colectivo en el gran periodo experimental de entreguerras —pero también como consecuencia de la dimensión urbana de un estado del bienestar tenazmente resistente—, la vivienda continúa siendo un territorio fértil para la arquitectura con dimensión cultural. Esto ocurre de forma muy singular en las promociones públicas destinadas a sectores específicos que la iniciativa privada elude atender, pero también en proyectos comerciales orientados hacia la demanda de clases acomodadas.

En contraste, la arquitectura residencial de autor en ciudades americanas como Nueva York o Chicago parece estar prioritariamente dirigida hacia minorías opulentas que buscan prestigio social y diferenciación estética con domicilios diseñados por arquitectos célebres en direcciones que se asocien inmediatamente al lujo y al glamour. Así, por ejemplo, en Manhattan, 40 Bond es Herzog y de Meuron o 40 Mercer es Jean Nouvel, y los suplementos dominicales del New York Times publicitan estas residencias exclusivas con la misma seducción gráfica que se emplea para los perfumes o para la moda. Los precios, desde luego, son tan mareantes como cabría esperar en este segmento inmobiliario, y si por los apartamentos de Calatrava en la promoción neoyorquina de Eighty South Street se pedían 24 millones de dólares, los proyectados por el mismo arquitecto en la colosal Chicago Spire (‘inspired by nature, imagined by Calatrava’) llegan a venderse por 40 millones.

Esto no es América, y nosotros no somos millonarios, así que no hay más remedio que referirse a los desarrollos transatlánticos con una sensación agridulce. Aunque es una buena noticia que la arquitectura de calidad se cotice, y que la intervención de firmas reconocidas mejore la valoración de los inmuebles, la reclusión del diseño de autor en el lazareto dorado del consumo suntuario semeja contradictoria con los empeños utópicos e igualitarios de la modernidad en el terreno de la vivienda. Cuando la deflación de la burbuja inmobiliaria amenaza la estabilidad de los tejidos productivos europeos basados en el ladrillo y el consumo, y cuando los tipos hipotecarios ponen mayor presión sobre la renta disponible para atender las necesidades cuantitativas de alojamiento, glosar las virtudes cualitativas de los proyectos residenciales parece un tanto bizantino. En esta etapa de mudanza —parafraseando a Tatlin—, seguramente lo seductor y lo nuevo deben subordinarse a lo necesario.