Número 146
XI-XII 2010
25€

 

NIETO & SOBEJANO

Luis Fernández-Galiano
Cultura de concurso Competition Culture

Doce años críticos 
Twelve Critical Years



Richar Ingersoll
En el mundo como en casa, un itinerario
At Home in the World, a Comprehensive Journey
Jürgen Tietz
Desde Berlín, en conversación con el contexto
From Berlín, in Conversation with Context
Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano
La ventana y el espejo, marcos de reflexión
The Window and the Mirror, Frames of Thought

Doce obras interpretadas
Twelve Interpreted Works


Un vacío oculto A cancealed Void
Castillo de La Luz La Luz Castle
1999-2004, Las Palmas
Campo arqueológico Archeological Grounds
Museo Madinat al-Zahra Madinat al-Zahra Museum
1999-2009, Córdoba
El tiempo histórico Historical Time
Museo Nacional Colegio de San Gregorio San Gregorio School National Museum
2000-2009, Valladolid
Proceso aditivo Addition Process
Museo Canario Canary Islands Museum
2003-2012, Las Palmas
Cuadros de una exposición Paintings of an Exhibition
Museo Moritzburg Moritzburg Museum
2004-2008, Halle
La cubierta como generador The Roof as Generator
Ampliación de la sede de Kastner & Öhler Kastner & Ölher Headquarters Extension
2005-2012, Graz
En el límite urbano On the Urban Boundary
Museo San Telmo San Telmo Museum
2005-2011, San Sebastián
Serie combinatoria Combinatorial Series
Palacio de Congresos de Aragón Congress Center of Aragón
2005-2008, Zaragoza
Memoria e invención Memory and Invention
Centro de Creación Contemporánea Contemporary Art Center
2005-2011, Córdoba
Superficies profundas Deep Surfaces
Museo Joanneum Joanneum Museum
2006-2012, Graz
El paisaje pedagógico Pedagogical Landscape
Museo Interactivo de la Historia Interactive Museum of History
2007-2012, Lugo
Densidad e Hibridación Density and Hybridation
Mercado, Polideportivo y Biblioteca Barceló Barceló Market, Sports Center and Library
2007-2012, Madrid


 
 
 


 
Luis Fernández-Galiano
Cultura de concurso

Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano se explican muy bien. Tras escuchar el argumentado relato de sus proyectos, es difícil no compartir sus interpretaciones: proponen un papel generador para la cubierta, y es obligado hallarlo en los perfiles serrados o las azoteas perforadas; sugieren la importancia fértil de la geometría, y no hay planta donde ésta no se afirme con elocuencia; valoran la expresividad plástica de los materiales, y cada fachada deviene un campo experimental, a menudo en colaboración con artistas afines; subrayan el protagonismo dramático de la luz, y las secciones evidencian la voluntad de modelarla con rotunda precisión; mencionan la trascendencia del paisaje, y es imposible no detectar las huellas de su fascinación por el land art en muchos de sus gestos proyectuales; o comentan el diálogo de sus arquitecturas con las existentes, y la propia secuencia de los emplazamientos suministra ya un catálogo de conversaciones con la historia.

Pero más allá de estos rasgos, muchos de los cuales comparten con otros miembros de su generación, acaso las dos características que mejor diferencian la trayectoria de Nieto y Sobejano sean la violencia formal y el cosmopolitismo vital. En el terreno de la forma, las radicales apuestas que les han valido el triunfo en tantos concursos son de una abrupta esencialidad que parece difícilmente compatible con la orquestación de unos usos frecuentemente culturales y con la inserción en entornos frecuentemente patrimoniales; sin embargo, el resultado final modula y modera la propuesta sin despojarla de su aire desafiante y su tacto abrasivo. Y en el ámbito de la vida, tanto su esforzada formación internacional como su espontánea proyección profesional fuera de nuestras fronteras señalan la carrera de la pareja madrileña con una singularidad que la distingue de otras contemporáneas, marcadas alternativamente por las raíces testarudas o el desarraigo displicente.

Este cosmopolitismo genuino, que les ha permitido alimentarse intelectual y estéticamente en distintas latitudes sin ser secuestrados por ninguna, formando un arco que se extiende desde los años americanos hasta el despacho berlinés y la enseñanza o las obras en la Europa de habla alemana, tiene un punto de inflexión con el Premio Aga Khan otorgado a su exacto museo horizontal en la cordobesa Medina Azahara: un galardón de especial valor por su modélico proceso de evaluación y selección, que se concede por primera vez a arquitectos españoles, y que tendrá como inevitable resultado la ampliación geográfica del trabajo del estudio al norte de África, Oriente Medio y Asia. Desde sus sólidos y matizados fundamentos occidentales, la cultura de concurso de Nieto y Sobejano tiene mucho que aportar al panorama arquitectónico de esa parte del mundo en mutación, y se beneficiará aún más del contacto íntimo con esos ‘otros’ a la vez próximos y lejanos.