Número 136 I-II 2011 
18 €

 

 


Escenarios urbanos. Si la ya pasada época de abundancia económica dio lugar a desarrollos burocratizados y excesivos, a un momento de escasez le corresponderán actuaciones más contenidas, pero también más abiertas al juego espontáneo de sus habitantes. Esta es la hipótesis que sobrevuela los tres artículos, cuyos temas son lo urbano como espacio de encuentro, los nuevos modos de participación ciudadana y, finalmente, el proyecto de recuperación de la ribera del Manzanares en Madrid, una intervención de gran escala que, sin embargo, se ha integrado de inmediato en la vida cotidiana de la ciudad

 


José Miguel Iribas
Elogio del encuentro
Espacio público y ciudadano
Belinda Tato y J.L. Vallejo
Reconquistando la ciudad
Formas de participación
Eduardo Mangada
Madrid rescata su río
Un modelo de intervención

Obras / Proyectos

Lecciones Locales. Doce intervenciones resultan ejemplares en su contención formal y su preferencia compartida por la pequeña y la mediana escala: tres edificios dotacionales, situados en Tortosa, Inca y Mérida, que desbordan su ámbito inmediato para construir ciudad; tres pasarelas singulares en Ripoll, Pamplona y Málaga, cuya vocación es resolver pertinaces problemas urbanos; tres pequeñas plazas, ubicadas en Córdoba, Lérida y Banyoles, de tamaño y carácter diverso, resueltas con lenguajes y materiales disímiles; y, finalmente, tres actuaciones de escala más amplia, con sensibilidad territorial y aptitud paisajística, emplazadas en contextos tan diferentes como la agreste periferia de Alicante, el antiguo enclave industrial de Los Hornillos y el singular frente marítimo de Malpica, una población portuaria de la costa atlántica.

 


Arquitecturia, Tortosa
Lay y Muro, Inca
Sánchez García, Mérida
RCR / J. Puigcorbé, Ripoll
Pereda, Pérez, Olite, Pamplona
OAM Málaga
Pino y De Paredes, Córdoba
EMBT, Lérida
MiAS arquitectes, Banyoles
Urzelai y De Miguel, Alicante
Temperaturas extremas,Murcia
Creus y Carrasco, Malpica

Arte / Cultura

Pareja de ases. La concesión del premio Pritzker a Eduardo Souto de Moura coincide con la celebración de una gran exposición en el CCA sobre James Stirling, un gran maestro cuya obra proteica y manierista se recupera.

 

Jorge Figueira
Poética de precisión
Luis Fernández-Galiano
El ogro taciturno

Sueños y pesadillas . Una exposición en Bregenz actualiza la mirada idealista de Yona Friedman y Eckhard Schulze-Fielitz; otra, en Montreal, recoge las innovaciones en el diseño producidas durante la II Guerra Mundial
Eva Birkenstock
De vuelta a la utopía
Jean-Louis Cohen
Proyectar en uniforme
Autobiografía construida. Luis Fernández-Galiano reseña Apuntes sobre 21 obras, de Rafael Moneo. Además, una evocación de Londres por Rasmussen, textos de estética y crítica, monografías recientes y libros recibidos.
Historietas de Focho
Pritzker Souto
Autores varios
Libros
Técnica / Construcción

Innovación en detalle . La descripción de una bodega diseñada por Norman Foster en Ribera del Duero a partir de criterios de sostenibilidad encabeza esta nueva sección, en la que se incluye también un texto cuyo tema es el uso del vidrio en las envolventes contemporáneas, primero de seis artículos que recogerán en sucesivos números las relaciones entre la industria y los arquitectos en el diseño de las fachadas ligeras. Finalmente, un elenco de productos, clasificados temáticamente, da cuenta de algunas novedades tecnológicas ya disponibles en el mercado, como acristalamientos activos, suelos higrotérmicos, sistemas de iluminación natural o materiales descontaminantes.

 

Foster+Partners
Bodegas Portia
Paricio y Pardal
Internacional del vidrio
Productos
Envolventes
Climatización
Suelos técnicos
Iluminación
Materiales


Para terminar, el filósofo Manuel Delgado reivindica el espacio urbano como escenario de la actividad libre y espontánea de los ciudadanos.
Manuel Delgado
Tener lugar
 

 

Luis Fernández-Galiano
Escenarios Urbanos

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La ciudad no son los edificios, es la gente. Su material de construcción no es el acero o el hormigón, el vidrio o el ladrillo; son las vidas plurales de quienes la habitan, sus necesidades y sus demandas, sus deseos y sus sueños. Sin embargo, esa coreografía social de actividades y propósitos requiere escenarios arquitectónicos que le sirvan de marco o de cobijo, y el entorno urbano modelado por las intervenciones sucesivas condiciona la expresión espacial de esas pulsiones colectivas. Como tantas veces hemos repetido desde que lo dijera Winston Churchill, «we shape our buildings, and thereafter they shape us». Por eso, los mejores escenarios urbanos son sin duda aquellos que, sin renunciar a conformar la sensibilidad y la mirada de los que los usan, se ponen sobre todo al servicio de la vida, procurando facilitar su despliegue fértil con formas arquitectónicas que alberguen e interpreten esa representación comunitaria donde se enredan una multitud
de trayectos singulares.
Oscurecidas por la crisis las arquitecturas de la opulencia de las últimas décadas, experimentamos hoy un retorno a las ideas más fecundas de los años sesenta y setenta, cuando la combinación de racionalidad técnica y obras de autor que marcó la posguerra fue reemplazada por una mayor conciencia sociológica y urbana. En mi anterior vida como editor de libros publiqué en 1977 la versión española de una obra de Ulrich Conrads aparecida originalmente en 1972, Architektur: Spielraum für Leben, y he vuelto a leerla ahora sorprendiéndome de su absoluta actualidad. El entonces director de la revista Bauwelt compuso un libro eminentemente gráfico —probablemente inspirado por The Medium is the Massage, la obra de Marshall McLuhan que desde su aparición en 1967 marcó a mi generación— que hace honor a su título, Arquitectura: escenario para la vida. Curso acelerado para ciudadanos, y me pregunto si ese curso acelerado no convendría también a los propios arquitectos.
En él, tras describir la ciudad como expresión material de la vida social, Conrads propone un lacónico manifiesto reformista, «Los ciudadanos adultos exponen cinco medidas urgentes», que anoto aquí telegráficamente: construimos para los niños y los ancianos; introducimos la expropiación temporal; limitamos las zonas de vehículos; establecemos nuevas normativas de vivienda; construimos edificios públicos 'abiertos' y multifuncionales. Cuatro décadas después, ese modesto programa sigue en buena medida pendiente. Tras la primavera árabe, la española de los jóvenes 'indignados' ha mostrado la eficacia de los escenarios urbanos para servir de cajas de resonancia de la protesta civil, legítima y necesaria como revulsivo ante un sistema esclerótico; pero más allá de esta estimulante excepcionalidad, si de verdad creemos en la arquitectura y la ciudad como escenarios de la vida cotidiana de las gentes, los 'ciudadanos adultos' (y los arquitectos) tenemos mucho trabajo por delante.