Número 139 VII-VIII 2011 
18 €

 

 


Casas lejanas. La casa fue el laboratorio donde la modernidad ensayó sus hipótesis, desde la apuesta por la seriación hasta el anhelo de volver a la Arcadia. Esta hibridación entre la industria y la naturaleza es el argumento compartido por una familia de casas que cubren tres décadas de investigación. El refugio alpino de Perriand (1937), la Packaged House de Wachsmann (1941), la Wichita House de Fuller (1944), la Maison Tropicale de Prouvé (1949), la Casa Engstrom de Erskine (1955) o la Casa Moduli 225 de Gullichsen/Pallasmaa (1969) son ejemplos que siguen siendo modelos de eficacia tipológica y medioambiental.

 


Industria y naturaleza,
tres décadas de innovación

Perriand, Refugio alpino
Wachsmann, Packaged House
Fuller, Wichita House
Prouvé, Maison Tropicale
Erskine, Casa Engstrom
Gullichsen/Pallasmaa, Casa M

Obras / Proyectos

Habitar en los límites. Las casas lejanas lo son por estar emplazadas en entornos remotos pero también por proponer una manera de habitar distinta a la convencional. Tales son las características de un conjunto de doce ejemplos de todo el mundo, que se han agrupado en tres familias. La primera está formada por cuatro casas ubicadas en Japón, Australia y Chile, que tienen en común su empleo de soluciones ligeras e industrializadas; la segunda da cuenta de otros cuatro ejemplos de Portugal, Colombia, Costa Rica y Ecuador, cuya característica compartida es el recurso a las tradiciones constructivas locales; por su parte, la tercera y última recoge nuevos tipos edificatorios asociados a diferentes emplazamientos, climas y soluciones constructivas.

 


Hasegawa, Casa en Karauzawa
Pritchard, Casa en Adelaida
Supersudaka, Casa Kiltro
Radic, Casa A
Aires Mateus, Casa en Comporta
Plan:b, Casa en Río Cedro
García Saxe, Casa en Avellanas
Al bordE, Casa en Tumbaco
Pezo v. Ellrichshausen, Casa Cien
Li Xiaodong, Casa en Lijiang
Ichiku, Casa Las Cabinas
AFF, Casa Hutznhaisl

Arte / Cultura

Paisajes sagrados . Las intervenciones arquitectónicas y artísticas llevadas a cabo en la singular Ruta del Peregrino, en México, coinciden con la reciente inauguración de la ampliación de Ronchamp, de Renzo Piano.

 

Miquel Adriá
Senderos de arte
Richard Ingersoll
Ecos de Ronchamp

Fronteras del ojo. Dos artículos analizan la mirada de dos de los mejores fotógrafos de arquitectura en España, y singulares artistas: la austera y poética de José Manuel Ballester, y la precisa y desenfadada de Jordi Bernadó.
Francisco J. San Martín
La soledad del espacio
Ricardo Devesa
‘Troppo vero!’
El retorno de los metabolistas. Un extracto de Project Japan, el nuevo libro de Rem Koolhaas sobre el Metabolismo japonés, encabeza la sección, acompañado de reseñas sobre obras, fotografía, literatura y recibidos.
Historietas de Focho
Piano vs. Le Corbusier
Autores varios
Libros
Técnica / Construcción

Innovación en detalle. La singular rehabilitación tipológica y energética de la torre Bois-le-Prête, un edificio de viviendas situado en París, llevada a cabo por Lacaton & Vassal y Frédéric Druot, abre la sección dedicada a la innovación tecnológica, en la que se incluye también un artículo sobre la relación creativa entre los arquitectos y los industriales en el desarrollo de los catálogos de carpinterías, cuarto de una serie de seis sobre la fachada ligera. Además, un texto sobre el cálculo de la huella del carbono en la arquitectura, y un catálogo de productos que presenta novedades en vivienda sostenible, sistemas de geotermia urbana, climatización evaporativa y materiales plásticos.

 

Lacaton & Vassal / F. Druot
Rehabilitación en París
Paricio y Pardal
Innovación y catálogo
Innovación
Huella de carbono
Sostenibilidad
Renovables
Climatización
Plásticos


Para terminar, un artículo sobre los principios de diseño desarrollados a lo largo de su carrera en Apple por el recientemente fallecido Steve Jobs.
Sarah Williams Goldhagen
Píxeles con cuerpo
 

 

Luis Fernández-Galiano
Amores que matan

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Hay amores que matan, y nuestra devoción por la casa es uno de ellos.
Cada número dedicado a la casa nos obliga a recitar una retahíla exculpatoria. Sí, sabemos que el hábitat disperso generado por la vivienda unifamiliar y por el automóvil que la hace accesible es un disparate ecológico, un atropello paisajístico y un empobrecimiento social: el despilfarro de recursos materiales y energéticos en su construcción y mantenimiento es una agresión contra el planeta; la extensión indiscriminada de ese tapiz de baja densidad degrada irreversiblemente el territorio, y la fragmentación de la vida colectiva destruye la tupida red de contactos que es la principal riqueza de las ciudades, el soporte de su prosperidad y la base de su atractivo. Y sí, también sabemos que en las actuales circunstancias de nuestra civilización, asediada por el cambio climático, el agotamiento de los combustibles fósiles y el desgobierno económico, lo único que cabe preconizar responsablemente es la densidad urbana, al cabo incompatible con la casa.

Pero la casa nos fascina y nos seduce, sea en su versión antropológica de cobijo elemental y habitación esencial, sea en su variante tecnológica de escaparate de la vida privada y cofre del confort familiar, y acabamos sucumbiendo al embrujo de su encanto. La excusa es así la dimensión fenomenológica que exploró Gaston Bachelard, con la casa como albergue de los sueños del desván y las pesadillas del sótano, en una línea de pesquisa del inconsciente que se extiende desde Freud o Lacan hasta Žižek pasando por Hitchcock; o bien la celebración alegre del consumo moderno, con las Case Study californianas de John Entenza con los Eames o Pierre Koenig como su momento más eufórico, y el collage del recientemente desaparecido Richard Hamilton —Just what is it that makes today’s homes so different, so appealing?— como su anuncio y apoteosis pop. Aferrados a esta añagaza en su modelo intemporal o en su encarnación contemporánea, continuamos construyendo casas y hablando de ellas.

Con todo, la casa sigue siendo un formidable laboratorio de investigación e innovación que permite sondear los límites de la industria y la naturaleza en los límites, como evidencian tanto los estudios pioneros de fabricación residencial —de los que publicamos seis ejemplos de la historia próxima— como las experiencias extremas de construcción de casas o refugios en geografías remotas —documentadas con una docena de realizaciones recientes en cuatro continentes—, y esta presentación simultánea ilustra quizá la fertilidad tenaz y permanentemente renovada del experimento de la casa. Predicaremos pues las bondades de la ciudad densa como el marco más adecuado para la vida humana en un mundo finito, y seguiremos denostando la insensata suburbanización del planeta que promueven el automóvil y la casa; pero continuaremos consumiendo ésta, en pequeñas dosis, como una experiencia arriesgada o placentera: una droga de diseño, una vacuna en pruebas o un veneno que ojalá no mate.