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Número 61
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Contenido Luz de Levante. En la lista de regiones españolas que han consolidado su propia personalidad arquitectónica parecía faltar la Comunidad Valenciana, que en los últimos años ha construido en cantidad, calidad y variedad suficientes para merecer atención. Sobre una sólida herencia mediterránea y moderna, reforzada por una estrecha vinculación con las artes plásticas, Levante está edificando una imagen nueva, a la que contribuyen proyectos como los realizados por Calatrava, Foster y Grassi en Valencia, o por Siza en Alicante. |
Sumario Jorge Torres | |||
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Edificios: proyectos y realizaciones Estudios de Valencia. Carlos Meri concentra sus esfuerzos en la seriación y en la precisión de los detalles en una obra fronteriza con la ingeniería; Íñigo Magro y Miguel del Rey revisten de contemporaneidad la vieja actividad industrial castellonense de la cerámica; y Emilio Giménez prolonga su larga relación con las artes completando un proyecto para el escultor Andreu Alfaro. |
Arquitectura Carlos Meri Estación de Palmaret, Valencia Magro y Del Rey Oficinas Venus, Nules Emilio Giménez Museo de diseño, Rocafort | ||||
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Oficinas de Alicante. Javier García-Solera y Alfredo Payá pertenecen a la última generación de jóvenes profesionales y comparten también un mismo lenguaje económico y elegante, que se pone de manifiesto en sus edificios del campus alicantino. Vicente Vidal, que ha ampliado una de sus propias obras, vuelve sobre las preocupaciones constructivas de su dilatada trayectoria. |
Javier García-Solera Escuela de Negocios, Alicante Alfredo Payá Museo Universitario, Alicante Vicente Vidal Planta industrial, Cocentaina | ||||
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Libros, exposiciones, personajes Monográficas y colectivas. La exposición antológica de Paul Klee llega desde el IVAM de Valencia a la Thyssen de Madrid; y el Museo Reina Sofía ha organizado una polémica muestra itinerante sobre el diseño industrial español. |
Arte / Cultura Guillermo Solana Klee, del IVAM a la Thyssen Vicente Patón Diseño industrial español | ||||
| Patrimonio brasileño. Lucio Costa, autor del plano de Brasilia, ha fallecido a los 96 años; y su discípulo y compatriota Óscar Niemeyer ha sido el primer arquitecto latinoamericano en recibir la medalla de oro del RIBA. |
Hugo Segawa Lucio Costa, 1902-1998 Jorge Sainz Niemeyer, el genio tropical |
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| Momento revisionista. Los temas históricos conocen un fecundo momento editorial, al que contribuyen la renovación de un manual de referencia y la recuperación de un texto emblemático de la literatura ecológica de los sesenta. |
Historietas de Focho Buckminster Fuller Autores varios Libros |
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Interiorismo, diseño, construcción Grados de transparencia. Jacques Herzog y Pierre de Meuron han terminado su primera obra americana, unas bodegas en California que se integran en el paisaje a través de la geometría y de su piel pétrea y translúcida; y Alberto Campo Baeza se ha inspirado en los jardines nazaríes para construir en Mallorca un recinto de contornos opacos con un núcleo transparente. |
Técnica / Estilo Herzog y De Meuron Piedra a contraluz Bodegas Dominus, Yountville Alberto Campo Baeza Un jardín secreto Centro BIT, Inca |
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| Para terminar, la habitual sección de temas y productos constructivos firmada por Ignacio Paricio cuenta con la colaboración de Juan Luis Fumadó para abordar el problema de la localización de los tendidos de instalaciones; y el director del Instituto Valenciano de Arte Moderno, Juan Manuel Bonet, recorre el plural y estimulante panorama cultural de la región valenciana. |
I. Paricio y J.L. Fumadó Tendidos de instalaciones Resumen en inglés Luz de Levante Juan Manuel Bonet Valencia viva | ||||
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Luis Fernández-Galiano | |||||
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El sol de la arquitectura llevaba tiempo sin salir por Levante. En la Comunidad Valenciana, los últimos veinte años han registrado un desajuste entre su dimensión demográfica y la densidad de construcción culta, y entre su dinamismo económico y la vitalidad del debate arquitectónico. Ni las administraciones públicas pudieron crear un entorno de emulación suficiente, ni la Escuela de Arquitectura y los colegios profesionales supieron producir un paisaje de estímulos vigorosos. Pese a lo esforzado de algunos episodios, la escena valenciana no llegó a adquirir la masa crítica que permite la detonación en cadena, y los proyectos singulares que podían haber servido de espoleta deflagraron con la pólvora mojada. La gran oportunidad del cauce del Turia se saldó con una gran decepción, el IVAM no acertó a construir una sede a la altura de su programación artística, y el desdichado teatro de Sagunto se empantanó en la polémica política. Pero el viento está cambiando de cuadrante. Una nueva generación de arquitectos está creando allí un panorama fértil de realizaciones y proyectos que son capaces de dialogar sin complejos con las numerosas arquitecturas de importación. El disciplinado laconismo de los arquitectos de Valencia y Alicante contrasta con la diversidad de lenguajes de las voces invitadas; sin embargo, es posible que sólo desde ese deliberado despojamiento y ese silencio riguroso se pueda establecer una conversación significativa con la babel de idiomas artísticos que hoy puede escucharse a orillas del Mediterráneo. Si la comunicación se llega a producir, en estas tierras hay ya combustible suficiente para alimentar las hogueras de la arquitectura, trasmutando el fervor en fulgor, y complementando los fuegos de artificio con la pirotecnia lenta del calor cotidiano. La generosa apertura a lo foráneo es el rasgo más distintivo de una comunidad que no precisa reforzar su identidad a través del aislamiento. Así, a las arquitecturas de los catalanes Miralles y Ferrater pronto acompañarán las del sevillano Vázquez Consuegra y el santanderino Navarro Baldeweg, y esa polifonía peninsular está abocada a entrar en resonancia con un talento local juvenil y maduro que puede también beneficiarse del diálogo crítico con la arquitectura internacional: los rescoldos del racionalismo iluminista de la Tendenza, un proyecto inacabado que Grassi ilustra bien con su biblioteca; la poesía fracturada y sabia de Siza, emocionante aun en los casos en que el maestro se imita a sí mismo; la tecnología humanista de Foster, competente incluso cuando intenta redimir la rutina con el gesto; e, inevitablemente, la ingeniería escultórica de Calatrava, cuya provocativa mezcla de inspiración y trivialidad seguirá despertando sentimientos enfrentados, pero cuya presencia en su tierra natal colabora a elevar la temperatura de los fuegos que anuncian la luz y el calor de la aurora de Levante. | ||||