Número 53
III-IV 1997
1.900 Pta.






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Contenido
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Sumario
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Formas del paisaje.
El contraste entre el jardín geométrico francés y el jardín
pintoresco británico expresa de forma abreviada el perenne conflicto entre orden y
desorden, entre artificio y naturaleza, o entre geometría y biología que late en los
paisajes construidos. Los norteamericanos Peter Walker, Martha Schwartz y
George Hargreaves; los franceses Jacques Simon, Michel Corajoud y Alexandre
Chemetoff; y los españoles Elías Torres y José Antonio Martínez Lapeña ilustran
distintas actitudes contemporáneas ante el diseño del entorno y sus dimensiones
sociales, artísticas y ecológicas.
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Joan Roig
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Jardines modernos
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Arte, arquitectura y paisaje
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Susana Canogar
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Figuras del paisaje
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Siete firmas de tres países
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Luis Maldonado
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España cultivada
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De Barcelona a Cádiz
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Edificios: proyectos y realizaciones
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Arquitectura
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Plazas. En el entorno de la Alhambra, monumento y paisaje se enlazan en un
recorrido de terrazas y acequias; y en el centro de Rotterdam, las trazas del
pavimento transforman un vacío anónimo en escenario de la vida ciudadana.
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Hubmann, Vass y Nigst
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Acceso a la Alhambra, Granada
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Adriaan Geuze
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Schowburgplein, Rotterdam
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Michael van Valkenburgh
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Jardines en Minneapolis y París
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Jardines. La jardinería y la botánica se ponen al servicio del cultivo de la imagen
empresarial en Minneapolis y París, y la naturaleza se urbaniza en torno a un
museo de St. Gallen y en los alrededores de una zona hospitalaria de Berna.
Parques. Mientras en el parque francés de Issoudun se recuperan las trazas de
las antiguas huertas de ribera, en el catalán de Mollet del Vallés la ausencia de
referencias próximas reclama la invención de una nueva topografía.
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Dieter Kienast
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Jardines en St. Gallen y Berna
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Desvigne y Dalnoky
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Parque en Issoudun
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Enric Miralles
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Parque en Mollet del Vallés
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Libros, exposiciones, personajes
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Arte / Cultura
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Cuestiones de percepción. El cubo monumental y silencioso que Chillida
propone en Fuerteventura, y la exposición sobre los cinco sentidos en el Prado
invitan a reflexionar sobre las formas de percepción del arte y en el arte.
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Juan Antonio Ramírez
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El vacío de Tindaya
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Guillermo Solana
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Los cinco sentidos en el Prado
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Sert y Fisac, de exposición. El exilio neoyorquino de Sert se evoca en una
exposición que reúne en Barcelona sus proyectos para ciudades
latinoamericanas; y otra muestra en Madrid resume la trayectoria inventiva de
Fisac.
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Anatxu Zabalbeascoa
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Sert en Nueva York
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Alberto Pieltain
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Fisac, plástico y mecánico
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Fuentes modernas. El inventario Docomomo amplía las fuentes historiográficas
de lo construido en la Península Ibérica entre 1925 y 1965; y los trabajos sobre
Burle Marx profundizan en el legado del gran jardinero moderno.
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Historietas de Focho
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Richard Neutra
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Autores varios
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Libros
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Interiorismo, diseño, construcción
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Técnica / Estilo
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Sedes académicas. Carlos Jiménez convierte la luz en el argumento principal de
la Escuela de Arte del Williams College; Chaix y Morel potencian la imagen
tecnológica en la Escuela de Ingeniería de Marne-la-Vallée; y Mecanoo prolonga
en la facultad de Derecho de Utrecht la trama del campus universitario, inspirada
en las tradicionales kasbahs norteafricanas.
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Carlos Jiménez
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Escuela de Arte, Williamstown
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Chaix y Morel
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Escuela de Ingeniería, Marne
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Mecanoo
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Facultad de Derecho, Utrecht
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Para terminar, un dossier completo sobre el vidrio, sus tipos y sus posibles usos;
y un alegato de Oriol Bohigas contra la política urbanística de actual gobierno
español. El arquitecto y urbanista prevé un desastre económico, social y ecológico
si, como ha anunciado la administración conservadora, se suprime la legislación
hasta ahora vigente relativa al control del desarrollo urbano.
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Productos
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Vidrios
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Resumen en inglés
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Formas del paisaje
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Oriol Bohigas
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El fin del urbanismo
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Luis Fernández-Galiano
Formas del paisaje
El paisaje es a la vez inevitable y voluntario. Como producto de las razones
hondas del relieve y el clima, su forma es la del suelo y la del agua, y en su ser
vegetal alumbra el mineral y el meteoro; pero como cultivo deliberado o azaroso,
el paisaje es también construcción arbitraria, territorio modelado por la necesidad
y por el deseo. En esa tierra húmeda y dócil acampan certidumbres nutricias y
nostalgias edénicas, el ciclo estacional de los trabajos y los días o el jardín
claustral de todas las infancias. Las formas del paisaje son simultáneamente
férreas y dúctiles, y en su geografía botánica y humana cohabitan el destino y el
capricho, la fatiga y la esperanza, la costumbre y el hallazgo.
Ante la violencia sagrada o profana de la construcción, el paisaje ofrece
expiación y refugio: frente a la tierra herida por el arquitecto, la tierra restañada por
el jardinero que riega y estercola. Sin embargo, la tierra la remueve por igual el
albañil y el hortelano, pico y azada que rotura y cimienta, pala y arado que
construye y cultiva, hierro laborioso que levanta y produce residencia en la tierra y
alimentos terrestres. Cada generación dibuja su perfil y su entorno; cada
generación inventa su identidad y su circunstancia; cada generación excava su
rostro y su paisaje. Al final, somos tan responsables del lleno como del vacío; tan
responsables de la geometría como de la vegetación; y tan responsables de la
mirada que contempla como del panorama contemplado.
Del huerto encerrado a las interminables avenidas, la arquitectura del jardín
construye paraísos y metáforas: curativa y locuaz, su placidez botánica nos sana y
nos ilustra; sus laberintos nos extravían y nos protegen; sus grutas nos acechan y
nos cobijan a un tiempo. Detrás de las tapias o en la fuga insondable de las
perspectivas, los paisajes del parque procuran aislamiento y alivio, recintos
íntimos y visiones lejanas, placidez recogida y amplitud anchurosa. Campesino y
pagano, el paisaje pastoral deviene abstracto en el quiebro moderno, y su
condición hospitalaria se torna higienista y sanitaria, pulmones verdes y
céspedes clínicos que se siembran y afeitan en los intersticios de la ciudad
trazada.
Cuando las almendras urbanas estallan en fragmentos, el paisaje vacila entre
la poesía desolada de las periferias y el consuelo sedante de reductos
azucarados y ficticios: entre el sadismo surreal de basurales, baldíos y
autopistas, y la figuración narcótica de bosques en facsímil. Los parques se
transforman en parques de ocio, y los huecos urbanos se comprenden sólo como
plataformas ajardinadas para un uso intensivo de recreo y deporte. Esos campos
caudales conforman el paisaje áspero de los alrededores y el paisaje de almíbar
de los recintos replicantes; pero esos parques profanos gobiernan también la
forma de nuestros paisajes interiores, devastados y sonrientes, amables y vacíos.
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