Número 56
IX-X 1997
1.900 Pta.






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Contenido
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Sumario
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Barcelona enseña.
La arquitectura
escolar catalana ha estado históricamente vinculada a la pedagogía. Desde
las primeras décadas del siglo, e incluso durante el difícil periodo de la
dictadura franquista, arquitectos y pedadogos formaron equipo, y los edificios
escolares surgían como encarnación de programas docentes de carácter
progresista. Tras la llegada de la democracia, la Cataluña autónoma ha
continuado creando nuevas escuelas y universidades como la Pompeu
Fabra en Barcelona, pero ha impulsado más la calidad arquitectónica que la
renovación de su política educativa.
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Oriol Bohigas
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Arquitectura y pedagogía
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La tradición escolar catalana
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Josep Maria Montaner
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Lecciones de Barcelona
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Inventario de edificios docentes
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Joan Sabaté
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Un campus urbano
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La Universidad Pompeu Fabra
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Edificios: proyectos y realizaciones
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Arquitectura
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Formación básica. Las enseñanzas del primer y segundo ciclo han
experimentado cambios notables. El centro de Ferrater y Guibernau incorpora
estas novedades programáticas, formalizándolas en un pequeño campus; el
edificio de Garcés y Sòria, así como el que han diseñado Bach y Mora,
propician también el entendimiento de la escuela como lugar de
experiencias colectivas.
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Ferrater y Guibernau
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Escuela en Lloret de Mar
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Garcés y Sòria
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Escuela en Hospitalet
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Bach y Mora
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Instituto en Mollet
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Ciclo universitario. La idea de la universidad como organismo vivo se refleja
tanto en la ampliación que Llinás ha llevado a cabo de la Facultad de
Derecho de la Universidad de Barcelona, como en las nuevas instalaciones
de Freixes y Miranda para la Universidad Ramón Llull, y de Bonell y Gil para la
Pompeu Fabra, ambas incorporadas al tejido urbano de la capital catalana.
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Josep Llinás
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Facultad de Derecho
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Freixes y Miranda
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Facultad de Comunicación
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Bonell y Gil
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Aulario y biblioteca Jaume I
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Libros, exposiciones, personajes
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Arte / Cultura
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Crónica de pérdidas. El verano deja dos grandes pérdidas: la del italiano
Rossi, recordado aquí por Fernández-Galiano, Moneo, Bohigas y Eisenman; y
la de Rudolph, un referente de la arquitectura norteamericana de los sesenta.
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LFG, RM, OB y PE
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Aldo Rossi, 1931-1997
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Herbert Muschamp
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Paul Rudolph, 1918-1997
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Nuevos y novísimos. El Centro de Arte Reina Sofía trae a Madrid una
retrospectiva de Léger, 'el primitivo de los tiempos modernos', mientras que
la Documenta X ha consagrado en Kassel las últimas tendencias artísticas.
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Guillermo Solana
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Léger, de París a Madrid
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Juan Antonio Ramírez
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Kassel, Documenta X
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Pasados ejemplares. Las tradiciones arquitectónicas más antiguas son
todavía hoy una fuente inagotable de enseñanzas, como lo es también el
legado de los maestros premodernos: De Klerk, Sullivan y Wright.
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Historietas de Focho
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Luis Barragán
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Autores varios
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Libros
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Interiorismo, diseño, construcción
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Técnica / Estilo
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Zumthor en Vals y Bregenz. La fortuna crítica de que disfruta la arquitectura
de la Suiza alemana se debe en parte a la hasta ahora escasa obra de Peter
Zumthor. Richard Ingersoll ha recorrido las últimas realizaciones del
arquitecto en Vals y Bregenz, y destaca su capacidad para trascender lo
puramente físico a partir de la esencia de los materiales.
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Richard Ingersoll
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Zumthor y la Montaña Mágica
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Peter Zumthor
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Termas de Vals
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Peter Zumthor
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Kunsthaus de Bregenz
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Para terminar,un listado exhaustivo para desenvolverse en el ámbito de las
conducciones, uno de los apartados más relevantes en los proyectos de
instalaciones; y un emocionado recuerdo de Aldo Rossi. Carlos Martí vuelve
sobre sus dibujos y notas para destacar la condición elegíaca de su obra,
cuyas imágenes han impregnado la memoria colectiva de la arquitectura.
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Productos
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Conducciones
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Resumen en inglés
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Barcelona enseña
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Carlos Martí
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Aldo Rossi, 'in memóriam'
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Luis Fernández-Galiano
Barcelona enseña
Barcelona enseña, pero no guía. Muestra, pero no arriesga. Exhibe, pero no
inquieta. Vista desde el caos furioso de Madrid, Barcelona es amable,
plácida y sedante. Ese ambiente sosegado y satisfecho está construyendo
una ciudad material más habitable y pacífica que Madrid; pero ese mismo
entorno de conformidad aplicada está levantando una ciudad emocional más
roma y apagada. La pérdida de aristas competitivas preocupa a muchos
catalanes, algunos de los cuales han expresado públicamente su disgusto
con el conformismo reinante. En contraste con el tópico habitual, que
cataloga a los madrileños como obsesivamente autocríticos, y a los
barceloneses como tenazmente autocomplacientes, son numerosos los
arquitectos de la Ciudad Condal que contemplan el fulgor deslumbrante de
la que fuera sede olímpica como un fogonazo fugaz, y su actual navegación
de crucero como un marasmo somnoliento y sonriente.
Sin embargo, es discutible que el riesgo y la inquietud sean siempre
condición deseable del entorno ciudadano, y es seguro que el furor y las
aristas no acompañan obligatoriamente a la innovación o el talento. La fuerza
tranquila y sosegada de Barcelona merece admiración, sus logros reflexivos
y constantes deberían suscitar la emulación, y su cautela rutinaria y cortés es
una fuente de arquitecturas puntuales y elegantes. Frente al individualismo
agreste de Madrid, en el que las propuestas estimulantes coexisten con el
casticismo testarudo, en Barcelona se practica una modernidad moderada y
verosímil, trufada de guiños vanguardistas y cordiales. Esta sensibilidad
sensata teje una ciudad física y social que permite trabajar sin sobresaltos, y
esto es algo que los madrileños divididos entre el energumenismo y la
crispación deberían imitar, en lugar de complacerse en la autoflagelación
exacerbada o la exaltación incontrolable.
La arquitectura escolar que aquí se publica es una buena muestra de esta
urbanidad habitual. Es cierto, como subraya Bohigas, que el propósito
renovador de la pedagogía o la utilización de la enseñanza como motor de
afirmación cultural y nivelación social está ausente en estos edificios
diseñados y tersos; pero el secuestro de la construcción por la estética es
condición común de la arquitectura culta contemporánea, y los ejemplos que
aquí se aducen logran reconciliar las intenciones plásticas con la
adecuación funcional y la consistencia tecnológica. No son, es verdad,
edificios espectaculares o emocionantes, ni alcanzan la intensidad lírica y
tectónica de las obras del suizo Peter Zumthor reproducidas algunas
páginas después. Pero testimonian, a su modo distraído, la calidad
competente que esperamos en lo cotidiano. Es una lección que Barcelona
nos enseña, y una lección tanto más valiosa cuanto más susurrada en
sordina. En los escenarios de la sociedad del espectáculo hay palabras
calladas que ensordecen.
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